María Montessori relataba en una de sus obras llamada “Montessori explicado a los padres” que los seres humanos no estábamos limitados a un territorio, una época o un clima, tenemos un papel particular y este consiste en la transformación de nuestro entorno, ya que tenemos la capacidad de adaptarnos a casi todo.
La mente de un niño absorbe de manera natural y progresiva todo lo que lo rodea, siendo esta su principal característica, mientras que la mente de un adulto elabora reflexiones de manera consciente y progresiva, y la mente del niño lo hace de manera inconsciente e instantánea.
Los niños típicos y neurodivergentes independientemente de tener o no alguna condición tienen la capacidad de absorber todo del medio en que viven; es decir, los niños son como esponjas. (Poussin, 2017)
La mente de un niño con autismo es fascinante, única y especial, aunque esta condición puede presentar desafíos con la interacción social y comunicación verbal, como madres podemos ayudarles a desarrollar habilidades especiales como: (Amar, 2015)
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Rutinas estructuradas, ya que esto les ayudará a sentirse seguros y a entender mejor sus actividades diarias.
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Desarrollo de autoconfianza y una buena autoestima, este punto es muy importante ya que les permite sentirse más capaces y seguros de enfrentar problemas de su entorno.
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Manejo del estrés y la ansiedad, como lo he mencionado en columnas pasadas, los niños con autismo tienden a ser muy ansiosos y con facilidad se llegan a estresar por la sobrecarga sensorial con la que se puedan encontrar, por eso, es de vital importancia cuidar mucho el tema de la mente absorbente, manejando algunas estrategias o técnicas que ayuden a reducir ese tipo de emociones.
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Enseñar la comunicación efectiva, ya que es fundamental para la interacción con su entorno y con las personas que lo rodean.
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Pensamiento creativo, esencial para que puedan desarrollar su imaginación de manera fascinante.
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Conexión y fortalecimiento con la familia, esto les permite sentirse en confianza y sobre todo apoyados.
Los niños con autismo al igual que los niños típicos, absorben el lenguaje, costumbres, actividades de la vida cotidiana, así como los valores de las personas con las que están en su entorno, ya que esto les permite desarrollar su identidad, pertenencia a un grupo social, confianza y seguridad de sí mismos (Poussin, 2017), por ello como madre y cuidadores debemos siempre estar atentos a lo que les enseñamos y mostramos a nuestros pequeños, tener siempre presente que no debemos limitarnos y tratar de siempre brindar un entorno seguro y normal posible.