El gobierno de Salomón Jara Cruz no enfrenta solo una disputa con sus opositores, sino una pérdida gradual de confianza entre sectores que esperaban una forma distinta de ejercer el poder en Oaxaca. El dato más relevante no está en la crítica partidista, sino en el desencanto que aparece entre organizaciones sociales, colectivos de derechos humanos, magisterio, universitarios, periodistas críticos y defensores indígenas. La llamada transformación oaxaqueña prometió cercanía con el pueblo, pero hacia mayo de 2026 muchos reclamos apuntan en sentido contrario. En derechos humanos se señalan autoritarismo, concentración del poder, falta de diálogo, debilitamiento institucional y criminalización de defensores, mientras feminicidios, desapariciones, conflictos comunitarios y agresiones contra defensores sociales muestran que el gobierno no puede sustituir justicia con propaganda.
El magisterio, especialmente la Sección 22, exhibe otra fractura. Sus reclamos por incumplimientos laborales, retrasos en pagos, lentitud burocrática y falta de soluciones estructurales muestran que el diálogo oficial no siempre se convierte en respuesta pública. Por eso la frase “nos reciben, pero no nos cumplen” resume una relación política desgastada.
En salud, la crisis hospitalaria, la carencia de insumos, la saturación de servicios, la falta de especialistas y el cansancio del personal sanitario contrastan con el discurso gubernamental. Frente a un hospital sin medicamentos, el boletín no gobierna y la pregunta social sigue siendo elemental cuando la gente exige saber dónde están las medicinas.
La seguridad pública tampoco admite triunfalismos. Aunque el gobierno presume indicadores favorables, persisten señalamientos por violencia en el Istmo, ejecuciones, presencia del crimen organizado y conflictos políticos locales. La estadística puede ordenar el discurso, pero no reemplaza la experiencia de quienes viven con miedo".
La UABJO también ha mostrado los riesgos de una política inclinada al control. Las acusaciones de injerencia en la sucesión rectoral revelan una tentación conocida en la vida pública mexicana, que consiste en convertir instituciones autónomas en extensiones del grupo gobernante. Una universidad pública no debe obedecer al poder, sino incomodarlo cuando sea necesario.
A ello se suma el señalamiento por nepotismo y concentración política. La presencia de familiares en cargos públicos y partidistas, así como el control de estructuras dentro de Morena Oaxaca, produjo una sospecha que el gobierno no ha logrado disipar. En política, la legalidad formal no basta cuando se deteriora la confianza pública.
El sector empresarial mantiene una relación más ambigua, pues hay anuncios de inversión, obras y expectativas alrededor del Corredor Interoceánico, aunque persisten preocupaciones por inseguridad, burocracia, cobros municipales, incertidumbre jurídica y conflictos sociales que afectan inversión y turismo. La economía no se consolida con fotografías, sino con certidumbre.
Salomón Jara conserva apoyos en regiones rurales, estructuras territoriales de Morena, beneficiarios de programas sociales y comunidades favorecidas con obra pública, pero ese respaldo no cancela el desgaste visible entre clases medias urbanas, periodistas críticos, universitarios, defensores de derechos humanos, magisterio disidente y sectores afectados por la inseguridad o la crisis de servicios.
El error del gobierno consiste en confundir victoria electoral con legitimidad permanente. Ganar una elección permite llegar al poder, pero gobernar exige resultados, prudencia, legalidad, diálogo efectivo y respeto a la pluralidad social.
Por eso el principal problema de Salomón Jara no es la oposición, sino la decepción. Oaxaca no necesita paleros, medios complacientes ni operadores dispuestos a justificarlo todo. Necesita autoridad pública, capacidad de corrección y gobierno efectivo.
La caída de una promesa no ocurre cuando se pierde una elección, sino cuando la gente deja de creer en ella. Ese es el riesgo mayor para Salomón Jara Cruz, perder la autoridad moral de la transformación que lo llevó al poder.