La motivación como clave para el aprendizaje de los niños
La motivación impulsa el aprendizaje, la memoria y el desarrollo integral en la infancia.
La motivación impulsa el aprendizaje, la memoria y el desarrollo integral en la infancia.
La motivación en el aprendizaje se entiende como, el conjunto de razones, deseos y estímulos internos o externos que impulsan a iniciar, mantener y dirigir el esfuerzo hacia el aprendizaje, es un factor fundamental que determina el nivel de interés y persistencia (ESNECA, 2019), por lo que es muy importante recalcar que la motivación juega un rol primordial en el proceso de aprendizaje de los niños, debido a que influye su interés, participación y desarrollo integral. Además, esta estrategia promueve un ambiente de aprendizaje motivador y enriquecedor, estimulando la curiosidad y amor por la educación (Tivan Soria & Zambrano Vélez, 2024).
Se sabe que la motivación es por sí misma esencial para el aprendizaje, pero además juega un papel imprescindible entre otros factores como la atención y la memoria. Durante el proceso cerebral de la motivación se genera dopamina, un neurotransmisor que hace que seamos capaces de mantener en el tiempo y focalizar la atención, haciendo posible la existencia de la llamada memoria a largo plazo que da lugar al aprendizaje (Miguel, 2019).
Existen dos tipos principales de motivación para aprendizaje:
- Motivación extrínseca: Se conoce como aquella que genera el impulso proveniente de factores externos, como recompensas (premios, notas) o la presión de cumplir las expectativas por padres de familia, profesores o la sociedad misma.
- Motivación intrínseca: Es la motivación que proviene de intereses y satisfacciones internas. Los niños motivados intrínsecamente aprenden porque disfrutan del proceso, sienten curiosidad y están interesados en el conocimiento o la habilidad que están adquiriendo.
La UNICEF (2023) comenta, que las ganas de aprender no es algo que las niñas y niños suelan sentir naturalmente, aún no identifican sus ventajas a corto, mediano y largo plazo, por eso, es clave el acompañamiento por parte de las personas adultas en su vida escolar. Acompañarlos es promover su buen desempeño, fomentar su curiosidad y ayudarlos a superarse día a día, es decir, motivarlos.
Motivar es dar razones para hacer que algo valga la pena. Es ese impulso que mueve a las personas a hacer más positivas en el desempeño de su vida diaria, por lo que es fundamental el apoyo de las familias para lograr que niños y niñas tengan una buena actitud hacia el aprendizaje, por ello se pueden llevar a cabo algunas sugerencias como:
- Involucrarse: Es muy importante conocer lo que sus hijos hacen durante su desarrollo escolar.
- Elogiar y no castigar: Dar mensajes positivos es bastante bueno ya que desarrolla su motivación a esforzarse aún más en sus actividades.
- Ser claros: Siempre se debe fomentar la comunicación clara y precisa.
- Tener en cuenta otros factores: Los problemas emocionales, el cansancio y la ansiedad pueden influir de forma negativa en la concentración y con ello en la motivación.
La motivación es el motor indispensable del aprendizaje en la infancia, ya que activa el cerebro de los niños mediante tres elementos neurodidácticos clave: el deseo, la acción y la satisfacción. Cuando los niños se sienten motivados realizan sus actividades con mayor rapidez, pero, sobre todo, desarrollan perseverancia y fortalecen su autoestima.
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En la próxima entrega:
Importante
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