Mientras buena parte de la política oaxaqueña sigue atrapada en declaraciones, fotografías de ocasión y disputas en redes sociales, Salomé Martínez ha optado por una ruta más exigente: recorrer municipios, sostener reuniones directas y construir organización desde el territorio. La presidenta del Partido de la Transformación Oaxaqueña ha convertido el trabajo de campo en el principal sello de una fuerza política que busca llegar a 2027 con presencia real y no solamente con propaganda.
La gira más reciente llevó al PTEO a la Cuenca del Papaloapan, una de las regiones con mayor peso político, económico y electoral del estado. Salomé Martínez estuvo en San Juan Bautista Tuxtepec, San Juan Bautista Valle Nacional, San Lucas Ojitlán y San Felipe Usila, donde mantuvo encuentros con estructuras municipales, representantes comunitarios y actores interesados en participar en el nuevo proyecto político.
La presencia en la Cuenca no fue una visita aislada ni una agenda meramente protocolaria. El recorrido forma parte de una estrategia orientada a identificar liderazgos, fortalecer comités y abrir canales de comunicación con municipios que durante años han sido observados únicamente como reservas de votos. El PTEO busca instalarse antes de las campañas, escuchar antes de prometer y organizar antes de pedir respaldo electoral.
Este despliegue se suma al trabajo realizado en Heroica Ciudad de Tlaxiaco, en la región Mixteca, donde el partido también ha comenzado a consolidar su estructura. La ruta seguida por Salomé Martínez muestra una intención clara de conectar regiones con dinámicas políticas distintas y construir una organización capaz de adaptarse a la diversidad municipal de Oaxaca.
El mensaje es contundente: el PTEO no quiere ser un partido de escritorio ni una franquicia que despierte cada tres años. Su apuesta consiste en formar bases permanentes, incorporar perfiles locales y convertir las demandas de las comunidades en una agenda política propia. Esa diferencia puede ser decisiva frente a organizaciones que llegan a los municipios cuando necesitan candidatos, operadores o votos.
Bajo la conducción de Salomé Martínez, el partido ha colocado en el centro una narrativa de identidad oaxaqueña, cercanía comunitaria y participación desde abajo. Sin embargo, el reto será demostrar que esa identidad no se limita a símbolos y discursos, sino que puede convertirse en representación efectiva, candidaturas competitivas y compromisos concretos con las regiones.
En un estado compuesto por 570 municipios, con comunidades indígenas, cabeceras urbanas, agencias y sistemas normativos internos, la política territorial no puede improvisarse. Se necesita presencia constante, conocimiento de las regiones y capacidad para dialogar con realidades profundamente distintas. Salomé Martínez parece haber entendido que en Oaxaca el poder político no se construye solamente desde la capital, sino caminando caminos, plazas y comunidades.
El PTEO pisa el acelerador porque sabe que 2027 se definirá mucho antes de que inicien formalmente las campañas. Cada recorrido, cada comité y cada encuentro municipal forma parte de una estructura que comienza a extenderse. Salomé Martínez está llevando al partido al terreno donde se ganan o se pierden los proyectos políticos: el contacto directo con la gente.